domingo, 29 de julio de 2012

INSOMNIO

Dicen que no se puede estar más de cuatro días sin dormir NADA, que el cerebro se va al garete... yo llevo algo más de una semana durmiendo dos o tres horas al día: creo que eso es ALGO, pero, aún así, se me está yendo el cerebro a la mierda. Estoy tremendamente irritable, no rijo con lógica, hago y digo chorradas más gordas de lo habitual... Eso es malo para el 75% de mis actividades diarias, pero no para EL GUIÓN.



Ahora mismo estoy preparando con Juanjo Ramírez el que espero que sea el guión de mi próxima película. Se trata de una historia de terror puro y duro, sin coartada psicológica ("Mí") ni de thriller gamberrete ("Buenas Noches, dijo la Srta. Pájaro"). No, terror a secas. 


Al principio, achacaba esto del insomnio a la maldición de escribir con un muerto (Juanjo lo explica perfectamente AQUÍ), pero me he dado cuenta que no es una maldición... es una bendición: nuestro guión es una historia sobrenatural, con muchos elementos oníricos e inexplicables, que siente poco respeto por lo que es una narración lógica y coherente... y para escribir eso, parece que no hay nada mejor que vivir en un perpetuo estado de vigilia.

No sé cómo lo sentirá Juanjo, pero en la última semana, viviendo en el mundo de los sueños, creo haber aportado bastantes ideas útiles al desarrollo del guión, incluso permitiéndome el lujo de escribir más de lo que escribo cuando trabajo con Juanjo. 

Para que lo entendáis bien, os explico mi sistema habitual con él:

  1. Tenemos una serie de conversaciones en las que, entre los dos, vamos organizando la historia... este proceso nos suele llevar un par de semanas, y es donde normalmente soy más activo.
  2. Juanjo comienza a escribir. Me envía páginas regularmente y yo voy corrigiendo o haciendo sugerencias (algo así como "dirigir el guión"), pero es él el que escribe, ya que es él el que es guionista de verdad.
  3. Una vez acabado el guión, lo someto a una serie de reescrituras que suelo hacer yo mismo (en esta parte es Juanjo el que supervisa).
Bueno, pues en esta ocasión todo está siendo un poco raro: primero, nos llevó mucho tiempo poder darle forma a la historia, y eso que parecía que iba a ser algo sencillo de escribir; segundo, aunque no tengo casi tiempo entre semana, estoy aportando muchísimo más de lo habitual a la escritura, llegando a escribir personalmente algunas escenas... supongo que, cuando lleguemos al tercer punto, será Juanjo el que reescriba o algo así, por terminar de darle la vuelta al calcetín.



Además, está pasando otra cosa curiosa: por diversas y variadas circunstancias, estaba tratando de evitar ponerle cara a los personajes, intentando no asociarlos a los actores o actrices que me gustaría que los interpretaran... pero me ha sido imposible: desde antes de empezar a escribir la primera línea, decidí ofrecerle el protagonista a una persona en concreto, arriesgándome a sufrir más de la cuenta si al final rechaza el guión o me obligan a poner a otra persona en su lugar (si entra pasta ajena, esto puede pasar, aunque lucharé como gato panza arriba por evitarlo). Pero lo hice, y el personaje enseguida adoptó una forma de ser que me encaja con la forma de interpretar de esa persona... todo iba sobre ruedas. Un poco más avanzado el guión, decidí arriesgarme otra vez y empecé a ponerle cara a otros personajes... en el momento en el que le comentaba a Juanjo que pensaba en tal o cual persona para tal o cual personaje, de pronto el personaje en cuestión pisaba el acelerador, como por arte de magia.

En fin, que creo que, en realidad, nuestro coguionista muerto no nos está maldiciendo, sino que busca formas muuuuy retorcidas para ayudarnos a llevar a buen puerto la película... aunque ya le vale.

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